* La reforma al Poder Judicial que en su momento fue rechazada con indignación por muchos sectores, hoy se ha convertido en un espectáculo grotesco de hipocresía.
Xalapa, Ver. - Aquellos que alzaron la voz en contra, argumentando que la ciudadanía no tenía la preparación suficiente para elegir jueces, ahora están haciendo fila para postularse como Magistrados, Jueces y Juezas.
¿Dónde quedó su supuesta defensa de la justicia?
Desde el inicio, la idea de que el pueblo pueda elegir a sus jueces fue vendida como un ejercicio de democracia participativa. Sin embargo, la realidad es que esto solo abre la puerta a la manipulación política y a la elección de funcionarios con base en su popularidad y no en su preparación.
Los partidos y grupos de poder lo saben bien, y ya están moviendo sus piezas para colocar a sus aliados en el Poder Judicial.
No es una apuesta por un sistema más equitativo, sino una jugada estratégica para asegurarse de que los Jueces respondan a sus intereses.
Lo más absurdo es que, aunque los candidatos a Jueces no pueden hacer campaña (pues la ley lo prohíbe), es evidente que el proceso estará cargado de tintes políticos.
Es ingenuo pensar que la gente votará por Jueces sin conocerlos ni escuchar sus propuestas. En la práctica, los aspirantes tendrán que moverse en las sombras, aprovechando su cercanía con ciertos grupos de poder para posicionarse.
Mientras tanto, la ciudadanía sigue sin tener claridad sobre los requisitos, procesos y consecuencias de esta reforma. No se ha invertido en educación cívica ni en campañas informativas que permitan a los votantes tomar decisiones fundamentadas. Se pretende que el pueblo elija, pero sin darle las herramientas para hacerlo de manera consciente.
Lo que se está construyendo no es un Poder Judicial más democrático, sino uno más frágil, más expuesto a los intereses políticos y más alejado de la verdadera impartición de justicia.
¿Realmente estamos avanzando, o solo estamos presenciando otra maniobra más para consolidar el control del Gobierno y sus aliados?
Por: Shanté Falcón